Sergio Schoklender no está dispuesto a esperar: quiere ver resuelta antes de las elecciones de octubre su situación judicial por el manejo de los fondos aportados a las Madres de Plaza de Mayo para construir viviendas sociales. Por eso, el ex apoderado de la fundación de las Madres anunció que mañana dará una conferencia de prensa para exponer su versión de los hechos y reclamar que la Justicia no demore un fallo por motivos electorales.
Vestido con una remera a rayas, Schoklender estuvo ayer en los tribunales federales de Comodoro Py, en Retiro, y le comunicó al juez federal Norberto Oyarbide que iba a convocar a los periodistas.
"El que avisa no es traidor", susurró antes de que su abogado Horacio Pitrau, codefensor junto con Adrián Tenca, se acercara al despacho del juez para transmitirle el mensaje de su cliente.
Previamente, Schoklender había hecho antesala en la ventanilla del tercer piso del edificio judicial, la de la secretaría de Carlos Leiva. Oyarbide no lo recibió. Schoklender jugó con un cigarrillo apagado entre los dedos, pero no se animó a encenderlo en la puerta del juzgado. Lo hizo cuando se alejó al final del ancho pasillo, junto al ventanal con vista a la terminal de ómnibus, donde planteó su estrategia ante sus allegados: "En el juzgado van a querer patear todo para después de octubre, pero no podemos esperar. Vamos a dar una conferencia de prensa en el estudio de mi abogado", dijo mientras fumaba.
En la causa, el fiscal antilavado Raúl Pleé preparó un informe de 124 páginas en el que enumera los bienes adjudicables a unas 15 personas, incluido Sergio Schoklender, su hermano Pablo y el círculo íntimo de ambos, y empresarios vinculados con sociedades y con la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Los investiga por lavado de dinero y fraude. Justamente ayer la Unidad de Información Financiera (UIF) pidió ser querellante en la causa.
Ayer, Schoklender y su letrado subieron por la escalera desde el tercero al quinto piso del edificio judicial para llegar al despacho de Pleé. Pero el fiscal no los recibió, pues no es el fiscal de la causa, sino un auxiliar en temas de lavado. Su informe ya está en manos del fiscal del caso, Jorge Di Lello, que pedirá que los 15 imputados sean indagados. La fecha de la indagatoria es una decisión de Oyarbide. Por otro lado, Schoklender pidió su sobreseimiento. El juez nunca se pronunció.
Oyarbide es dueño de los tiempos, pero Schoklender quiere apurarlos. Sospecha que el escenario sereno con el que llega el Gobierno a las elecciones de octubre, luego del amplio triunfo obtenido en las primarias, no quiere verse sacudido por la resurrección mediática de su caso, que involucra a las Madres de Plaza de Mayo.
Fuente: "La Nación".
Fuente: "La Nación".
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